I Y II ✎ A T L
I
Lo entiendo. Sin receta, aún lo intento. De jacarandas es el tiempo. La casa la lleno de plantas, y de eco. Quiero decir, recuerdo un jardín. Salgo al parque y veo el vacío en el cuenco de las manos. No entiendo.
El corazón es un misterio y su memoria minuciosa. Y si, estoy hecho de grietas y en ellas a veces se dibujan sonrisas. Cimientos aparentemente estables, pasillos sostenidos por plumas y suspiros, polillas las más bellas y brillantes. ¿Y si es que miento?
Un bruñido posillo de barro negro reconstruido contiene el agua del mundo en la temporada que dura todo el año. Esculpo en huesos las partes que me faltan, castillos y adobes, corazones, alambres retorcidos, columnas de madera. Lo intento, presto especial atención a esta lluvia de marzo loco que se extingue, escuchando al viento, las semillas en mis manos tocadas por el tiempo. Labro corazones mientras ladran los perros, campanas de los templos, mis labios andan desiertos. El silencio. De nuevo creo que lo entiendo. La receta y me despierto, y no entiendo. Me empujo y ando.
Quiero ir de vez en cuando a un lugar salvaje, a la sierra o la playa. Pero es que no tengo tiempo. Es extraño, no tanto, aún evoco. A veces preciso tan poco. Lo que habita en mis recuerdos.
Jardín, primavera, acueducto, la blanca garza me sobrevuela, las fechas, lunares, constelaciones y los hechos, la costa a la que nunca fui, otoño.
A veces corazón ministerio enigma.
El latido es un misterio.
Y sé que soy mi consecuencia, una escultura con hartos recovecos, con sombras en las sombras. Heridas en la cicatrices y apantles que le escurren. Un lugar donde encontré insectos, urgando la tierra, sembraba milpa.
La vida es un misterio para mí,
aunque no entienda,
aún me maravillo
Aún cuando yerro y mis alas maltrechas no responden. Como es que quiero, lo intento aunque no comprenda a Lázaro, se alza, dejó la ventana abierta y hecatombe entró preguntando dónde estás.
La lluvia volverá a caer.
Me habitan aromas fantasmas mientras la noche me ocurre y la brisa brota de mis entrañas. La puerta está emparejada. Las sábanas son de galaxias, la cobija de borrego y flores de Guamuchil. No entiendo, pero aún me maravillo.
Ojalá los jardines entrarán por esta puerta y trajeran la primavera a este otoño en qué nací.
II
Sensible y rebelde. Ojalá te hubiera bastado como te amé. A veces me pregunto qué nos faltó. ¿Acaso huimos de las cosas ordinarias? Marimbas de selva bailan. Con el tiempo, menos me cansé de esta oscura ciudad adentro. Pero la locura insistió. Las pastillas, dije, que me salvaron y no supe si en realidad mentía. Seguía sin encontrarle sentido a la vida, solo que ahora sentía menos dolor. Me pregunté muchas veces si era en extremo sensible o en realidad era una piedra. Un ser onírico que no recuerda sus sueños.
Nunca el dolor se fue, se quedó aquí con su ruido, eco del eco. Me vestí. Las armaduras fueron más imperceptibles, pero el mercurio, el acero, se coaguló. La actuación mundana me formalizó, pero no dejé de sentir; me harté por lo general del mundo de afuera.
No quise dejar de hacerlo, eso de maravillarme, aunque me costaba trabajo.
No olvides los detalles, los hice con amor, aún los hago cuando te pienso y es con frecuencia.
Como líquido, me desbordé cuando me tocaste el alma. Cuerda sobre el mundo. Vibración a destiempo, torpe, tan capaz de amarte.
Luz de sombra. Lato un pensamiento lateral de carne. Este cuerpo no es mío. Contenedor prestado. Lo habito para acontecer el Ser y una voz para decir lo que siento. Todavía. Podría callar y, a veces, creo, debería, pero te pienso. Tan real.
¿Acaso utopía el truco de la memoria, el sabor de nuestros cuerpos nudo gordiano?
Todo muere.
Todo florece y yo no lo veo.
¿Pero, entonces, qué miro? La gente que camina, el verde, la quietud de los árboles, la risa de los otros, espero las granadas, rezo lluvia, limpio el cuarto, tic tac, tic, tac, bum, bum, bum. Aún no explotó. Lo hice de amor. Amor jardín.
Dejo la ventana abierta, no tengo frío, duermo desnudo, silencio, soledad. Nocturno.
El mundo está hecho para ti, porque tú lo creaste de cuerdas de colores.











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Yo tambien conocí a tortuga, y creeme que te entiendo, hay veces que quisiera nunca haberla conocido sin embargo el que se fuera, hizo que mi dolor se transformara y pude ver otra cara de la vida que no conocía. Leo tus poemas porque creo que nos parecemos, o minimo creo entenderte, yo en algun momento tambien canalice todo lo que vivi en arte, te deseo te todo corazón que ese dolor se quite, el mió se desvaneció pero sigue y se siente horrible, por eso te entiendo, te odie en secreto hace mucho, sin conocerte, en mi mente no entendia como despues de yo haberla conocido, fue tuya. No hay día apartir de que se fue, que no piensa en ella, todos los días pienso en ella y estoy harto. Lo mismo me pregunte, ¿Que me falto?, aun me lo pregunto........
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